29 de Septiembre de 2020

Autogestión

La clave para enfocarse en la carrera profesional
sin descuidar la calidad de vida

Para la gran mayoría, la vida se resume en estudiar, recibirse (esto ya es opcional) , conseguir un primer trabajo, buscar crecer, tener un mejor puesto, en la misma organización o en otra. En algún momento (al menos a mí me pasó así) podemos preguntarnos si ese ciclo basado en el utilitarismo es realmente lo que queremos en la vida. Hay otra parte que muchas veces olvidamos, el hecho de pasarla bien en el camino y crecer como personas.

En mi experiencia personal, con el tiempo vi que la mejor forma de organizar las tareas sin descuidar la vida personal es apostar por la autogestión. De un tiempo hasta ahora, me enfoque en impulsar prácticas asociadas a controlar nuestro tiempo, no solo de manera personal sino intentar transmitirlo a los equipos con los que compartía el día a día. Es vital darle vuelta al sistema formado por el binomio jefe-empleado, tan arraigado. Que cada individuo sea verdaderamente dueño de sus aciertos, dé sus resultados, y responsable de sus compromisos, para así beneficiar al equipo en conjunto.

En los siguientes párrafos intentaré compartir algunos aprendizajes que fui obteniendo en mi camino de self-management.

Tener claro el objetivo y trazar una estrategia.

Esto vale para cualquier tipo de iniciativa, desde lanzar un nuevo sistema hasta comprarte tu primer departamento. Tener claro lo que vas a hacer desde el principio, cómo medir el avance y diseñar los pasos necesarios para lograrlo, puede ser la diferencia entre que pase o no.

Priorizar. Priorizar. Priorizar.

Nadie puede hacer todo, es necesario elegir lo que más importa o lo que será más redituable para así enfocarse y trabajar fuerte para conseguirlo. Tenemos que tener en cuenta que nuestro día tiene 24 hs como el de todo el mundo. Y que es importante descansar.

Automotivación.

Es importante lograr que el impulso para hacer nazca de uno mismo, que no dependa de que alguien nos viva empujando a actuar. Nuestra motivación tiene que venir de nuestros intereses y logros. No hay nada más gratificante que contar con un plan medible, y ver cómo va avanzando hacia el objetivo final.

No tener un jefe puede dar miedo pero resulta.

Los jefes y las jefas pueden ser tediosos pero dan seguridad, en el fondo siempre hay alguien (que no es uno) que de última es el responsable.Otro es nuestra red de salvataje. Cuando uno decide que su “jefe” es uno mismo y responsable de sus tareas, los desafíos y la sensación de logro redundan en mejores resultados. Aún cuando trabaje en relación de dependencia, el ownership es la clave de todo.

Ser curioso, leer y escuchar a gente que piensa diferente.

Parece obvio pero no es tan común. Estar abierto a otras perspectivas te da la posibilidad de ver más y, como consecuencia, de tener más chances de encontrar ideas disruptivas que hagan la diferencia.

Trabajar con deadlines.

Esta clave va para todos los involucrados en una iniciativa, pero sobre todo para uno mismo. Marcarnos fechas y cumplirlas. Comprometernos con nosotros mismos. Puede pasar que a veces no sea posible cumplir las fechas establecidas, es normal y debemos esperarlo. Pero es necesario tener cuidado y trabajar para aprender de esas situaciones y revertir lo que nos complica, ya que él no cumplir los compromisos dinamita la confianza en nosotros.

Desarrollar el método de organización que funcione para vos.

Hay mucho escrito al respecto pero lo que rinde para algunas personas no necesariamente funciona para otras. Lo importante es el foco. Es importante establecer lotes de tiempo para trabajar en ciertas cosas y ¡cumplirlos! Evaluar, iterar. Armar nuestro sistema, revisarlo y ajustarlo cada tanto hasta que sea eficiente.

Autor:
Santiago Blanco,

Partner & CTO at Ingenia

Autor:
Santiago Blanco,

Partner & CTO at Ingenia